¿Qué es la ciudad inmunda y qué es la gran ramera de los gobernantes del mundo?
1. La gran ramera es el ídolo del mundo. Un ídolo inmaterial, representante de la ciudad inmunda. Sus ciudadanos son todos idólatras, entregados a la prostitución. Como cualquier otro ídolo, la gran ramera será destruida; pero ahora junto con su representada, la ciudad inmunda, ante el terror de los idólatras.
1.1. "Después el ángel me llevó en el Espíritu al desierto, y allí vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y estaba llena de nombres blasfemos." (Apocalipsis 17:3, RVC). "Aquella mujer iba vestida con ropa de colores púrpura y rojo, y estaba adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de cosas odiosas y de la impureza de su prostitución" (Apocalipsis 17:4, DHH).
1.3. "El Señor los llenará de terror cuando destruya a todos los dioses de la tierra. Entonces naciones en todo el mundo adorarán al Señor, cada una en su propio país." (Sofonías 2:11, NTV).
2.1. "Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada." (Apocalipsis 18:21, RVR1960).
2.2. "Pues todas las naciones se emborracharon con el vino de su prostitución; los reyes del mundo se prostituyeron con ella, y los comerciantes del mundo se hicieron ricos con su exagerado derroche" (Apocalipsis 18:3, DHH).
2.3. "Los reyes del mundo se han entregado a la prostitución con ella, y los habitantes de la tierra se han emborrachado con el vino de su prostitución." (Apocalipsis 17:2, DHH).
3. En su caída, la ciudad inmunda será deshabitada y, finalmente, ocupada por seres malignos; así será el fin del mundo. Después de su caída, la bestia reinará sobre los gobernantes del mundo (reino de la bestia), mediante convenio entre ellos; por eso es que ellos destruyeron la ciudad inmunda.
4. El pueblo de Dios, que reconoció sus pecados y ama a Cristo, saldrá de la ciudad inmunda, de este mundo, antes de su caída; para que no sea su cómplice. Durante su caída, solo escaparán los inmundos que puedan pagar a otros inmundos, por su salida; ellos serán los testigos de la caída.
4.1. "Y oí otra voz que decía desde el cielo: — Sal de ella, pueblo mío, pues si te haces cómplice de sus pecados, también te alcanzarán sus castigos. Hasta el cielo se han amontonado sus pecados y Dios no ha querido ignorar por más tiempo sus crímenes" (Apocalipsis 18:4,5; BLP).
4.2. «SEÑOR, Dios de Israel, tú eres bueno y justo. Tú has dejado sobrevivir a algunos de nosotros. Estamos delante de ti siendo culpables y por eso ninguno de nosotros es digno estar frente a ti». (Esdras 9:15, PDT).
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