¿Cómo será la justicia de Dios en el fin del mundo?

1. La ciudad inmunda (corrupta, asesina y engañosa) será condenada (caerá), por la justicia de Dios, y para gloria suya en las alturas (véase Lucas 2:13,14); donde estará el pueblo santo. Inevitablemente, la justicia de Dios vendrá; es su voluntad; así lo ordenó. El pueblo santo solo debe esperar.

1.1. "Óiganme, duros de corazón, que están lejos de la justicia. Haré que se acerque mi justicia; no se alejará. Mi salvación no se tardará." (Isaías 46:12,13, RVA-2015).

1.2. "¡Páguenle ustedes con la misma moneda! ¡Denle a beber en la misma copa el doble de la bebida que ella preparó!" (Apocalipsis 18:6, RVC).

1.3. «Denle lo mismo que ella ha dado a otros; páguenle el doble de lo que ha hecho; mézclenle una bebida dos veces más fuerte que la que ella mezcló para otros; denle tormento y sufrimiento en la medida en que se entregó al orgullo y al derroche. Pues dice en su corazón: “Aquí estoy sentada como una reina. No soy viuda, ni sufriré.” Por eso, en un solo día le vendrán sus calamidades: muerte, aflicción y hambre, y será quemada en el fuego; porque poderoso es Dios, el Señor, que la ha condenado.» (Apocalipsis 18:6-8; DHH).

1.4. «Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: "Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen", dice el Señor.» (Romanos 12:19, NTV).

1.5. "Pues en esa ciudad se ha encontrado la sangre de los profetas y del pueblo santo, y de todos los que han sido asesinados en el mundo." (Apocalipsis 18:24, DHH).

1.6. "Vi que la mujer se había emborrachado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús. Al verla, quedé sumamente asombrado." (Apocalipsis 17:6, CST).

2. Porque la ciudad inmunda se entregó al orgullo y al derroche (soberbia), recibirá tormento y sufrimiento (castigo), mediante el fuego de Dios; y los inmundos que podrán escapar (gobernantes y comerciantes) serán testigos de su caída, de la destrucción de toda la riqueza, y harán lamentación por ella. 

2.1. «Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, vino y me dijo: "Ven, te voy a mostrar el castigo de la gran prostituta que está sentada sobre las aguas. Los reyes del mundo se han entregado a la prostitución con ella, y los habitantes de la tierra se han emborrachado con el vino de su prostitución."» (Apocalipsis 17:1,2; DHH).

2.2. «El ángel también me dijo: "Las aguas que has visto, donde está sentada la ramera, son multitud de pueblos, naciones y lenguas..."» (Apocalipsis 17:15; RVC) 

2.3. "Pues todas las naciones se emborracharon con el vino de su prostitución; los reyes del mundo se prostituyeron con ella, y los comerciantes del mundo se hicieron ricos con su exagerado derroche." (Apocalipsis 18:3, DHH).

2.4. «Los reyes del mundo que se prostituyeron con ella y se entregaron al derroche, llorarán y harán lamentación por ella cuando vean el humo de su incendio. Se quedarán lejos por miedo a su castigo, y dirán: "¡Ay, ay de ti, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad poderosa! Porque en un instante llegó tu castigo."» (Apocalipsis 18:9,10; DHH).

2.5. "Los comerciantes del mundo también llorarán y se lamentarán por ella, porque ya nadie comprará sus mercancías. Vendían oro, plata, piedras preciosas, perlas, ropa de lino y de seda, y tela púrpura y roja; toda clase de maderas fragantes, y objetos hechos de marfil, de madera fina, de bronce, de hierro y de mármol; canela, especias aromáticas, incienso, mirra y perfumes; vino y aceite de oliva, harina fina y trigo, ganado y ovejas, caballos, carruajes, esclavos y almas de seres humanos." (Apocalipsis 18:11-13, PDT).

2.6. "Ya no tienes todas las cosas buenas que tanto deseaste. Toda tu riqueza y tus lujos han desaparecido. Nunca más los recuperarás" (Apocalipsis 18:14, PDT).

2.7. «Los comerciantes que se habían vuelto ricos gracias a lo que le vendían a ella, se alejarán, pues tendrán miedo de recibir su mismo sufrimiento. Ellos llorarán y se lamentarán: "¡Qué terrible! ¡Esto es muy terrible para la gran ciudad! Se vestía con ropa de lino fino, de púrpura y de rojo. Llevaba oro, piedras preciosas y perlas. Todas sus riquezas fueron destruidas en tan sólo una hora".» (Apocalipsis 18:15-17, PDT).

2.8. "Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos; y viendo el humo de su incendio, gritaron, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad? Y echaron polvo sobre sus cabezas, y gritaron, llorando y lamentándose, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues en una hora ha sido desolada!" (Apocalipsis 18:17-19, RVR1977).

3. En su caída, la ciudad inmunda arderá sin consumirse, pues saldrá de ella un humo eterno. Silencio y oscuridad será su condena perpetua.

3.1. "Nunca más brillará en ti la luz de una lámpara, ni se oirá en ti el bullicio de las fiestas de bodas. Porque tus comerciantes eran los poderosos del mundo y engañaste a todas las naciones con tus brujerías." (Apocalipsis 18:23, DHH).

3.2. «Después de estas cosas, oí como la gran voz de una enorme multitud en el cielo, que decía: “¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios. Porque sus juicios son verdaderos y justos; pues él ha juzgado a la gran ramera que corrompió la tierra con su inmoralidad, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella”.» (Apocalipsis 19:1,2; RVA-2015).

3.3. «También decían: "¡Alabado sea Dios! Ella se está quemando y su humo se elevará eternamente".» (Apocalipsis 19:3, PDT).

3.4. "¡Alégrate, oh cielo, por lo que le ha sucedido! ¡Alégrense también ustedes, creyentes, apóstoles y profetas!, porque Dios, al juzgarla, les ha hecho justicia" (Apocalipsis 18:20, NVI).




















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