Día del castigo a los ricos
1. El castigo viene a los ricos, porque no han pagado, con engaño, todo el dinero de sus trabajadores. El castigo a los ricos es la respuesta del Señor, al clamor de los trabajadores.
Los ricos son engañadores y explotadores. El rico vive del dinero de sus trabajadores. Su riqueza es el resultado de la explotación a los trabajadores. El rico no trabaja, sino explota. El dinero del rico representa la explotación del trabajador; el desprecio al prójimo.
1.1. "Ahora, ustedes los ricos, escuchen con cuidado. ¡Lloren a voz en cuello por las calamidades que les sobrevendrán!" (Santiago 5:1; RVC).
1.2. "Pero claman contra ustedes los sueldos que, con engaños, no han pagado a los que trabajaron levantando sus cosechas. ¡Y el clamor de esos trabajadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos!” (Santiago 5:4; RVC).
2. Con el dinero de sus trabajadores, los ricos compran placer, engordan, para el día del castigo; cuando serán sacrificados. Ese dinero que gastan los ricos, hubiera servido para la subsistencia de los trabajadores. Cuanto más dinero para los ricos, más pobreza para los trabajadores. Los ricos no son honrados, porque gastan el dinero ajeno. La riqueza de los trabajadores con fe (pobres por acción de los ricos), no está en este mundo, sino en el reino venidero.
2.1. “Aquí en la tierra, ustedes han vivido rodeados de placeres, y lo único que han logrado es engordar para el día de la matanza. A la gente honrada la han condenado a morir, sin que ellos pudieran defenderse." (Santiago 5:5; RVC).
2.2. "Amados hermanos míos, escuchen esto: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que él ha prometido a los que lo aman?" (Santiago 2:5; RVC).
3. En conclusión, el castigo al rico será por haber explotado a sus trabajadores; a sus prójimos. Ese castigo es la respuesta del Señor al clamor de los trabajadores. El rico es un explotador. Su riqueza es el dinero no pagado, con engaño, a sus trabajadores. El rico compra placer con el dinero que hubiera servido para la subsistencia de sus trabajadores; empobrecidos. El mundo no ama al rico, sino a su riqueza. En el reino venidero, está la riqueza de los pobres con fe.